Galerías Velvet

Las claves del éxito de ‘Velvet’: la ficción reina de la noche de los miércoles


Tras cuatro temporadas: Velvet’ llega a su fin el próximo miércoles 21 de diciembre.

Ante rumores de un posible spin off, ¿qué balance puede hacerse de la serie estrella de Antena 3?

Éxito de audiencia

En primer lugar: destacar el continuo apoyo y fidelidad de la audiencia. ‘Velvet logró reunir en sus dos primeras temporadas una media de 4 millones de espectadores. En su tercera temporada, y a pesar del cambio de día, siguió convirtiéndose en la ficción más vista cada jueves.

Y eso a pesar de competir contra ‘Gran Hermano’: la gran bestia negra de las series de Antena 3. Llegando a convertirse en la única ficción de Antena 3 capaz de sobrevivir en la franja maldita de Antena 3: los jueves, franja en la que no lograron sobrevivir ni ‘Baja sospecha’, ni ‘Vis a vis’.

Una serie coral

A pesar de que Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre son los protagonistas indiscutibles de la serie, los secundarios han ido ganando protagonismo a medida que pasaban los capítulos. Algunos, como Javier Rey, llegando a convertirse en una de las grandes sorpresas de la ficción, ganándose el cariño de millones de espectadores. E incluso, en esta última temporada y ante la ausencia de Miguel Ángel Silvestre: el tándem Paula Echevarría y Javier Rey: derrocharon química a raudales y lograron mantener viva, con sus escenas, la “presencia” del ausente Alberto Márquez.

Diferentes historias de amor y de amistad.

Si algo ha caracterizado a ‘Velvet’ es la capacidad de emocionar a los espectadores a través de las distintas relaciones personales: amor y amistad, e incluso enemistad. Y esa es otra de las claves de su éxito: no hay una sola historia de amor, ni un solo “modelo de amistad”.

El apasionado reencuentro de Ana y Alberto en el que sobran las palabras

En primer lugar, a lo largo de las cuatro temporadas de esta ficción: hemos disfrutado de la tierna historia de amor de Ana y Alberto. Hemos sufrido con ellos: los numerosos obstáculos a solventar: las dificultades económicas de las galerías que llevan a Alberto a casarse con Cristina, la nulidad del matrimonio de Alberto y Cristina y por último la falsa muerte de Alberto. Pero su amor ha podido vencer a todas las dificultades. ¿Tendrá finalmente el final que se merece y podremos verlos juntos y felices?

En segundo lugar, la amistad de Mateo y Alberto. Ambos se conocían desde la universidad. Su amistad es la más gamberra” y divertida. Juntos son como dos niños, que se cuentan sus confidencias y buscan el apoyo el uno del otro.

Mateo ha sido el punto de apoyo de Alberto siempre que las cosas salían mal e incluso se hizo pasar por novio de Ana para evitar que el matrimonio de Cristina y Alberto se fuera al traste. Y nadie, salvo Ana, ha estado más afectado por la muerte de Alberto que Mateo.

Su inseparable amigo lloró muchísimo por la muerte de su amigo, sintiendo que había perdido parte de su ser con él. Afortunadamente, esta temporada los dos amigos han vuelto a reencontrarse y a buen seguro: Alberto volverá a ayudar y aconsejar a Mateo sobre cómo encauzar su vida sentimental.

Velvet - 4x10 - Y entonces llegó él

Frente esta amistad tan divertida y afectuosa, está la de las chicas: Ana, Rita y Clara. Ambas tienen una amistad más Ambas se cuentan sus problemas. Si bien la reacción de cada una es bastante diferente. Ana y Rita al ser más parecidas tienden a controlar más sus sentimientos, a andar con pies de plomo y a no dejarse llevar tanto por sus sentimientos. Frente a ellas dos, encontramos a Clara: más dicharachera y que es más espontánea y se deja llevar por lo que siente. A pesar de tener un carácter diferente las tres son uña y carne y se dejan la piel las unas por las otras.

Otra amistad tan bien muy divertida y que hemos ido vislumbrando en la tercera y última temporada ha sido la que ha unido a Mateo con Raúl de la Riva, convirtiéndose de la Riva en el paño de lágrimas de Mateo tras la muerte de Alberto y en el artífice de que Mateo se decidiera a casarse con Clara. Y también, a la amistad y confidencias entre Jonás y Raúl de la Riva, en la que el diseñador más carismático de la televisión, aconsejaba a su joven aprendiz.

No sólo ha habido tiempo para desarrollar historias de verdadera amistad, también ha habido tiempo para el amor. Además de la historia de amor de Ana y Alberto, ha habido otra que ha arrancado numerosas sonrisas a los espectadores.

Y no es otra que la de Mateo y Clara. Ambos personajes tienen un carácter fuerte, son espontáneos, pasionales y no suelen pensar las cosas antes de hacerlas. Por eso han regalado los momentos más pasionales de la serie. ¿Quién podría olvidar el desnudo de Clara en el coche de Mateo o el momento en que Mateo se reconcilian en el choche esta temporada?

Y frente a historia de amor tan pasional y divertida, tenemos el amor más tierno y a la vez estable de Rita y Pedro. Al principio costaba verlos juntos: ella enamorada en secreto de él y él ennoviado con la hermana de ella. Pero finalmente, y tras muchas vicisitudes consiguieron casarse.

Y tras su boda, hemos seguido disfrutado con sus problemas maritales– tan comunes y tan cotidianos como el del resto de los mortales- como el hecho de tener problemas para tener hijos e incluso nos hicieron llorar esta temporada ante la posibilidad de perder a Rita para siempre. La trama del cáncer de mama de Rita ha sido la más dura y a la vez más madura trama que han afrontado juntos, y les ha unido aún más si cabe.

Asier Etxeandía y Aitor Luna - Raúl de la Riva y Humberto Santamaría - Galerías Velvet - Serie de Antena 3

Y si había alguien que se merecía encontrar el amor en la serie, ése era Raúl de la Riva. El personaje más carismático de la serie, encontró a su media naranja esta temporada con la llegada de Humberto (Aitor Luna). Juntos nos han regalado el mejor momento de la temporada: ese arqueo de cejas de Raúl de la Riva cuando comprende que a Humberto le gustan también los hombres. La suya ha sido una historia de amor divertida, entrañable y salpicada de una química sin igual.

Pero no sólo los personajes luminosos han tenido tiempo para enamorarse, también los personajes del lado oscuro se han dejado llevar por su corazón. Entre ellos, destaca la historia de amor de Patricia Márquez y Enrique Otegui. Ambos han vivido una atracción física y sexual latente.

A pesar de que Enrique está casado con Bárbara, lo suyo ha sido un constante tira y afloja. No pueden estar separados, se desean y no pueden pasar el uno sin el otro. Pero ese amor, ha llevado a Enrique a traspasar todos los límites permitidos y a llegar a matar al marido de Patricia. ¿Tendrá este acto castigo al final, o finalmente volverá a salir indemne de todo?

Las grandes sorpresas de la serie

Además de por las grandes historias, si algo ha caracterizado a ‘Velvet’ es el gran elenco que ha conseguido reunir. Entre los más destacados: Aitana Sánchez- Gijón, José Sacristán, Cristina Plazas y Natalia Millán. Por las galerías de ‘Velvet’ han pasado grandes veteranos de la escena como Concha Velasco, que lograron que las galerías se engalanasen con sus mejores galas.

Pero no sólo los veteranos se han convertido en las grandes bazas de la serie, también los secundarios han conseguido brillar con luz propia, llegando en determinados momentos a ensombrecer a los protagonistas. Entre los personajes masculinos hay dos que brillan con luz propia. El primero de ellos es Asier Etxeandía, quien a lo largo de estas cuatro temporadas ha dado vida al excéntrico y entrañable Raúl de la Riva, el personaje más carismático de la serie. Raúl se ha ido ganando capítulo a capítulo el cariño de los espectadores: emocionándolos cuando casi pierde su puesto en las galerías o cuando consigue animar a Mateo tras la muerte de Alberto y lo convence para que le pida matrimonio. Pero si ha habido un momento donde Raúl ha brillado con luz propia ha sido durante el cáncer de Rita: preparando la fiesta de despedida de su amiga del alma. Asier Etxeandía se ha convertido en el alma de ‘Velvet’ con una interpretación memorable, maravillosa, que conseguía que las emociones de su personaje traspasasen la pantalla y llegasen a los corazones de todos los seguidores de ‘Velvet’. Asier es un actor versátil, camaleónico, capaz de saltar de la comedia al drama en cuestión de segundos y de brillar con luz propia en ‘El intérprete’. En definitiva, Asier es un artista.

Y tras Asier, el otro personaje masculino que ha tocado la fibra de todos los espectadores de ‘Velvet’ ha sido Mateo. Javier Rey ha dado vida de una forma entrañable y divertida, al mujeriego y alocado Mateo: el gran amigo de Alberto Márquez.

Javier ha sabido dotar a Mateo de ternura, de ese aire de seductor entrañable capaz de llevarse a todas las chicas, y se ha convertido en el gran galán de la serie. Javier ha demostrado ser un actor camaleónico, que lo mismo brilla haciendo personajes malvados como Alejo en Hispania o dando vida al hijo de Pacheco en Isabel, a ser capaz de hacer comedia como en ‘Velvet’ o brillar con luz propia en el drama como ocurrió durante el funeral de Alberto.

A buen seguro, será un actor que de mucho que hablar en los próximos años y habrá que seguir muy de cerca sus próximos trabajos.

Y en el bando femenino brilla con luz propia Cecilia Freire. Cecilia ha dotado de alma, de ternura a Rita. Ha sabido combinar perfectamente los momentos alocados y divertidos de Rita: ¿quién podrá olvidar su divertida carrera por los pasillos para avisar a Ana?

Pero también nos hizo sufrir: todos sufríamos al ver cómo Pedro no reparaba en ella, o cómo nos rompimos todos con ella al saber que Rita tenía cáncer. Cecilia ha demostrado que es un actriz versátil y camaleónica y a buen seguro que en sus próximos proyectos sigue brillando con luz propia.

Calidad de cine

Y finalmente, si algo hay que destacar de ‘Velvet’ es la calidad cinematográfica de toda su producción. La fotografía, música y dirección tienen una calidad cinematográfica impresionante.

A lo largo de estas cuatro temporadas los espectadores han disfrutado de una serie que está rodada con verdadero mimo y cuidado. No se ha descuidado ningún detalle para hacer vibrar al espectador.

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